El regionalismo abierto en las Américas

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1.  Consideraciones iniciales



El presente artículo trata de pasar en revista elementos conceptuales necesarios para la comprensión del contexto macroeconómico internacional por lo que se refiere a la proliferación de los modelos de integración regional en el mundo contemporáneo posguerra fría. Se ha utilizado una metodología panorámica por su amplitud y crítico evaluativa por su carácter.



El tema de los modelos de integración regional presenta una importancia fundamental cuando tenemos en cuenta los efectos de la globalización y de las normas jurídicas internacionales derivadas del ordenamiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Por un lado, conforme se estudia más adelante, los modelos de integración regional tienen que seguir los criterios para su conformación de acuerdo con los preceptos de la OMC. Por otro lado, dichos modelos no pueden perjudicar la multilateralización del comercio internacional.



Como se sabe, el derecho así como todas las ciencias, exige precisión conceptual y terminologica. De esta manera, el concepto clave en este estudio es el conocido regionalismo abierto y que refiere a los modelos de integración regional.



Según señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el regionalismo abierto en América Latina y el Caribe viene, en las últimas décadas[i], manifestándose como una nueva forma de integración regional que tanto los gobiernos como las sociedades civiles se han dado cuenta de las rápidas transformaciones[ii].



En este sentido, la doctrina[iii] y la COMISION EUROPEA anotan que la región latinoamericana conoció en el período que comprende los años cincuenta y setenta el más fuerte crecimiento mundial, pero también señala que enfrentó una gran crisis durante los años ochenta; caracterizados por un aumento de las desigualdades, en un contexto de recesión  y una considerable inestabilidad en el plan económico[iv]. Y continúa la COMISIÖN, señalando que los años 90 crearon condiciones favorables al desarrollo y el crecimiento económico mediante las políticas de estabilización combinado con el ajuste estructural y la mejora de los datos macroeconómicos[v], siendo que este cambio de dirección fue estimulado por la renegociación de la deuda externa, el saneamiento de la hacienda pública y la vuelta de los flujos de inversión.



En efecto, en los últimos años se dio un crecimiento sostenido que posibilitó a las economías latinoamericanas volcarse hacia una importante salida de la crisis de la década anterior.  Por otra parte, conforme señala la CEPAL y se estudiará más adelante, el conjunto de las reformas estructurales de América Latina y el Caribe pasa por tres problemas fundamentales – la estabilidad macroeconómica, el ahorro interno y la equidad social. Estos problemas, añade la CEPAL, ocuparán un lugar importante en la agenda política y económica de los países de la región[vi].



Por otro lado, LUSTIG y BRAGA anotan que el cambio tuvo comienzo a partir de mediados de los años ochenta  y comienzo de los noventa, cuando los países de América Latina y el Caribe empiezan a aumentar su grado de interdependencia económica en términos de comercio e inversiones. Los recientes y revitalizados acuerdos de comercio objetivando la integración económica en la región de las Américas son bastante diferentes de sus similares de los años sesenta y setenta[vii].



Hay que subrayar que la mayor parte de los recientes acuerdos fueron impulsados por medidas de liberación comercial y económicas adoptadas por los países de la región en el curso de los años ochenta. La aplicación de amplios programas de reforma estructural y una significativa modificación de la política de comercio exterior de la región  a través de la reducción de las barreras arancelarias y no arancelarias  y la evidente eliminación de restricciones cuantitativas son concebidas como parte de una nueva estrategia de desarrollo.



Las transformaciones son consideradas por los expertos como una reacción de estos países frente a la situación que caracterizó el final de los setenta y comienzos de los ochenta, por las políticas  fiscales  y monetarias orientadas de manera equivocada, agraviada por la crisis de la deuda y la transferencia neta de recursos. Por  otra parte, las revitalizaciones  fueron una reacción ante la consolidación de bloques comerciales  en otras partes del mundo que despertó para las posibilidades de un comercio más libre entre los socios comerciales de la región y del mundo[viii].



2. América latina y el caribe: características y tipos de modelos de integración en las américas 



Este fortalecimiento de la interdependencia en el mundo y en América Latina y el Caribe, en un contexto de apertura comercial y globalización, es debido a una serie de factores entre los cuales se puede citar: una gama considerable de acuerdos formales que constituyen la base de la intensificación de las respectivas relaciones políticas, como también a los diferentes elementos que contribuyen a este proceso como supone la cercanía geográfica y los mercados interiores de los países involucrados[ix].



En el contexto de estos elementos, se puede decir que la integración latinoamericana y caribeña depende no solamente de la unidad de ación política y diplomática de los Estados o grupos de Estados, de su capacidad de generar instancias autónomas de decisión y de las estructuras sociales y políticas de cada país, sino también de su capacidad de acción externa a la región[x].



Hoy en día, en el Hemisferio Occidental[xi] existe una gran variedad de modelos de  integración y un gran numero de acuerdos comerciales[xii]. Según la UNIDAD DE COMERCIO de la Organización de los Estados Americanos[xiii], entre los diferentes tipos de acuerdos de integración puestos en marcha en las Américas, se puede distinguir cinco tipos predominantes. En escala ascendente, se enumeran los tipos de acuerdos de integración:



i)  los acuerdos sectoriales, que se limitan a una determinada gama de productos y en donde se prevé una reducción de aranceles o un régimen de exención entre los Estados miembros;



ii) los acuerdos preferenciales, que se caracterizan por la no-exigencia de reciprocidad y donde se ofrece  acceso a un mercado ampliado;



iii) los acuerdos de libre comercio, en donde los Estados miembros  han acordado eliminar substancialmente todas las barreras arancelarias y no arancelarias para el comercio entre ellos. BALASSA[xiv] anota que la libre circulación se refiere a los bienes y servicios, siendo que se mantiene la autonomía de los Estados miembros con relación a su política de comercio exterior;



iv) las uniones aduaneras, en  donde los Estados miembros  eliminan las barreras arancelarias y no arancelarias recíprocamente, permitiendo la libre circulación de bienes y servicios y establecen un arancel externo común  con relación a terceros países y;



v) los mercados comunes  que se caracterizan por representaren una forma más elevada de integración económica y por la existencia de una unión aduanera que es complementada a través de la eliminación de todas las barreras a la movilización de los factores de producción entre los Estados miembros. Es decir, que son abolidas no sólo las restricciones comerciales, pero también las restricciones a los movimientos de factores productivos.



Asimismo, sin perjuicio de los diferentes tipos de acuerdos de integración puestos en marcha en las Américas en dónde se puede distinguir los cinco tipos predominantes de integración económica, hasta la actualidad, puede tener otras dos formas, a saber: la unión económica y unión económica total.



En este sentido, BALASSA y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anotan que la unión económica se distingue del mercado común por el hecho de asociar la eliminación de las barreras a los movimientos de mercancías y factores con un cierto grado de armonización de las políticas económicas nacionales. Por lo que se refiere a la unión económica total, el citado autor subraya que la misma presupone la unificación de las políticas anticíclicas, fiscales, monetarias y sociales, además de exigir el establecimiento de una autoridad supranacional cuyas decisiones tienen un carácter obligatorio para los Estados miembros involucrados en dicho modelos de integración[xv].



En esta línea, la CEPAL también anota la proliferación de acuerdos de diversas índoles o tipos, caracterizados por su heterogeneidad en cuanto a sus modalidades y ubicación geográfica. Dicha Comisión recuerda para la suscripción de los numerosos acuerdos de comercio preferencial, normalmente en el marco de los denominados Acuerdos de Alcance Parcial previstos en el Tratado de Montevideo de 1980 que creó la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI)[xvi]. Otrosí, de esos acuerdos fueron creados nuevos modelos y renovados antiguos intentos de integración.



Aparte del número significativo de uniones aduaneras y acuerdos de libre comercio en las Américas, Canadá, los Estados Unidos y algunos países latinoamericanos (como por ejemplo Venezuela y Colombia) también ofrecen acceso preferencial no recíproco a sus mercados a países en desarrollo bajo varios tipos de programas.



Existen, conforme se ha dicho, numerosos acuerdos sectoriales, tales como el Pacto Automotor  suscrito entre Canadá y los Estados Unidos en 1965, y acuerdos bilaterales sobre productos específicos negociados en el ámbito de la ALADI.



Así, los nuevos y los revitalizados procesos de integración regional en América Latina y el Caribe fueron originarios de la superación del “estructuralismo” desarrollado por la CEPAL que estimulaba la planificación y la sustitución de las importaciones como alternativa al desarrollo de las respectivas economías[xvii].



El citado estudio de la CEPAL señala que el renovado interés en la integración se debe a varios factores, entre los que cabría mencionar: a) el dificultoso y lento avance de las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda Uruguay del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT-1947); b) el ejemplo que ofrece el perfeccionamiento y desarrollo de la UNION EUROPEA; c) la creación del Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México (NAFTA); d) la gradual convergencia de las políticas macroeconómicas adoptadas en América Latina y el Caribe[xviii]; e) la creciente similitud y afinidad política entre gobiernos civiles y democráticamente electos[xix]; f) se ha descubierto que la integración también puede ser funcional al optimar la inserción de las economías, en especial latinoamericanas, en el comercio internacional[xx]. De hecho, la integración ha sido interpretada y aplicada de modo complementario a los procesos unilaterales.



De acuerdo con FRAGA y MUÑOZ[xxi], la fractura de esta política hizo con que las economías latinoamericanas y caribeñas cambiasen de estrategia, siendo una vez más la CEPAL quién impulsó el desarrollo según un nuevo concepto de transformaciones mediante el regionalismo abierto que promovió el desarrollo y el bienestar posibilitando una creciente integración de las economías en el ámbito regional y mundial.



En este sentido, la CEPAL anota que los países están de acuerdo por lo que se refiere a los procesos de integración, y sostiene que su finalidad consiste en la instauración de una economía internacional más abierta y transparente. En este escenario, los procesos de integración serían las futuras bases de una economía internacional libre de proteccionismo y de obstáculos al intercambio de bienes y servicios.



En este marco, además, se reconoce los beneficios potenciales de la integración[xxii], no solamente sobre la productividad y capacidad de innovar, el aprovechamiento de las economías de escala[xxiii], especialmente si las prácticas proteccionistas impiden sacar partido de ellas en el mercado mundial, sino que también sobre los múltiples efectos sobre la manera en que la integración influye en las expectativas de inversión[xxiv] y la manera que la reducción de barreras arancelarias y no arancelarias facilita el rendimiento de las actividades de investigación e innovación.



3. El concepto de regionalismo abierto



El regionalismo abierto es una realidad en el escenario internacional. Cabe recordar que es a través de esta política que se trata de un proceso de liberación del comercio de bienes y servicios entre los países miembros de un esquema de integración económica, pero sin aumentar las barreras de dicho comercio frente a terceros, tampoco incrementar restricciones a la inversión, en donde se mantiene la estructura arancelaria interna dentro de los compromisos adquiridos por fuerza jurídica de los instrumentos de la Ronda Uruguay en el seno de la OMC.



En otras palabras, el regionalismo abierto es un proceso de creciente interdependencia económica en el ámbito regional e interregional, impulsado tanto por acuerdos de carácter preferencial como por otras políticas en un marco de apertura y desreglamentación, con vistas al aumento de la competitividad de los países envolvidos en dicho proceso y de establecer una relación de complementariedad con el sistema multilateral de comercio[xxv].



Mientras los procesos de reformas estructurales latinoamericanos y caribeños sigan en marcha y las políticas macroeconómicas aplicadas sean rigurosas, las perspectivas de crecimiento económico de los diferentes países latinoamericanos  y su total integración en los intercambios comerciales mundiales seguirán en desarrollo[xxvi].  



Asimismo, es importante no dejar de mencionar la cuestión cultural. En efecto, en los procesos de integración, es esencial que las distintas identidades culturales puedan conservarse. De ahí, que parece necesario que tanto América Latina como el Caribe desarrollen su integración al mismo tiempo que posibiliten la preservación de su supervivencia histórica como una comunidad de naciones dotada de sentido político y económico propio, en el marco del sistema multilateral de comercio. Asimismo, la intensificación de la integración regional y la preservación de las mencionadas identidades culturales podría tener como consecuencia el constituirse en un factor de armonía y equilibrio en las relaciones internacionales.



4. Consideraciones finales



El contexto macroeconómico internacional presenta características novedosas por lo que se refiere a la globalización, el fin de la bipolaridad y la creación de la OMC como garante de la creciente multilateralización del comercio internacional.



Este escenario estimula la proliferación de los modelos de integración regional bajo el concepto de regionalismo abierto. El regionalismo abierto tiene como elemento fundamental el equilibrio y armonía entre el multilateralismo por un lado, y por otro la liberalización de carácter regional.



Los países de América Latina y el Caribe han adoptado esta estrategia sea a través de la creación de nuevos modelos como el Mercado Común del Sur o el NAFTA sea a través de la consolidación de los modelos que ya tienen cierta historia integracionista como el Mercado Común Centroamericano o la Comunidad del Caribe.



América Latina y el Caribe deben aprovechar el contexto favorable para aumentar su interdependencia regional a través de la cooperación internacional y fortalecer in crecendo su identidad internacional.



 



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Notas



[i] Conviene mencionar que la CEPAL realizó diversos estudios sobre las posibilidades más recomendables a los Estados en cuanto a posturas que podrían ser tomadas  delante  de las intensas transformaciones de la economía internacional, Vid. CEPAL. Equidad y transformación productiva: un enfoque integrado (LC/ G.1701/ Rev.1-P), Santiago de Chile, abril de 1992, NU, S.92.II.G.5.; BID. El proceso de integración en América Latina y el Caribe en 1993. Buenos Aires, BID/INTAL, 1994; CEPAL. Panorama Económico de América Latina. Santiago de Chile, Naciones Unidas, 1992, LC/G.1742; GUDIÑO, C. P. ” Le processus d`integration economique dans le continent americain: la logique du regroupement Nord-Sud”, en Revue D`Integration Européenne, Vol. 18, Nº 2-3, 1995, pp. 235-377; MINSBURG, N. “América Latina en el actual contexto internacional”, en Boletin Económico de ICE, Nº 2419, Del 4 al 10 de Julio de 1994, pp. 1781-1788; GUERRA-BORGES, A. “Globalización de la regionalización en América Latina: un punto de vista alternativo”, en Comercio Exterior, Vol. 46, Nº 6, Junio de 1996, pp. 436-442.



[ii] Vid. ROLLAND, D. América Latina. Guía de las organizaciones internacionales y de sus publicaciones. México, D.F., FCE, 1987.



[iii] Vid. RAO, V. L. ” Regional Integration in Latin America and the Caribbean”, en RIS Digest, 12 (1) Mars 1995, pp. 35-62; SALAMA, P. ” De quelques leçons économiques de l`histoire latino-américaine récente”, en Revue Tiers Monde, Nº 144, Tome XXXVI, Oct. – Dec. 1995, pp. 794-812; FALK, R. ” Regionalism and World Order After the Cold War”, en Australian Journal of International Affairs, Vol. 49, Nº 1, May 1995, pp. 1-15; FUENTES, J. A. “El regionalismo abierto y la integración económica”, en Revista de la CEPAL, 53, Agosto de 1994, pp. 81-89.



[iv] Vid. FURTADO, C. Subdesenvolvimento e Estagnação na América Latina. Rio de Janeiro, Civilização Brasileira, 1968; TANNENBAUM, F. América Latina: Revolución y Evolución. Trad. L. Carlos Benito, Madrid, CID, 1965; MARINI, R. M. Sous-développement et révolution en Amerique Latine. Paris, Librairie Maspero, 1972; GILBERT, A. Latin American Development. A geographical Perspective. New York, Penguin Books, 1977; UNESCO. Aspectos Sociales del Desarrollo Económico en América Latina II. Lieja, UNESCO, 1963; CARDOSO, C. F. S. y BRIGNOLI, H. P. Historia Económica de América Latina. Vol. I, Barcelona, Editorial Crítica, 1987.



[v] Vid. Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre la actualidad y perspectivas del fortalecimiento de la Asociación Unión Europea – América Latina 1996-2000, Bruselas, 23 de octubre de 1995, COM(95) 495 final.



[vi] Vid. CEPAL. Panorama económico de América Latina. Santiago de Chile, Naciones Unidas, LC/G.1884-P, 1995, pp.6 y ss.



[vii] Vid. CASTEDO, A. Z. y HALPERIN, M. Desarrollo Jurídico e Institucional en los Esquemas de Integración y Cooperación Económica de América Latina. Buenos Aires, BID-INTAL, 1984.



[viii] Vid. UNCTAD. Regionalization and integration into the world economy: The Latin American experience in trade, monetary and financial cooperation. Geneva, UNCTAD/ECDC/234, pp. 16-18. LUSTIG,N. Y BRAGA, C.A.P. “The future of trade policy in latin america” en Integrating the Americas: shaping future trade policy. Sidney, Transaction Publishers, 1994, p.17; SUBDIRECCION GENERAL DE ESTUDIOS DEL SECTOR EXTRIOR. “Integración y crecimiento en los países en desarrollo”, en Boletin Económico de ICE, Nº 2511, Del 29 de Julio al 1 de septiembre 1996, pp. 3-7.



[ix] Vid. CEPAL. El Regionalismo abierto en América Latina y el Caribe: la integración económica  al  servicio de la transformación productiva con equidad (LC/ G.1801/ Rev.1-P), Santiago de Chile, Septiembre de 1994, NU, S.94.II.G.3; RICUPERO, R. ” Procesos de integração na América Latina: convergência e/ou divergência”, en Estudos Avançados-USP, 27, Vol. 10, Maio/Agosto de 1994, pp. 163-177; SANTOS, T. ” Integração Latino-Americana: forças políticas em choque, experiências e perspectivas”, en Revista Brasileira de Ciência Política, Vol. 1, Nº 1, Março de 1989, pp. 71-90; GOÑI, E. Z. “Capacidad gerencial para la integración regional”, en Integración Latinoamericana, Noviembre de 1993, pp.11-21; SCHAPOSNIK, E. C. y MELLADO, N. B. Políticas Neoliberales para la Integración Latinoamericana. Caracas, UNLP-FCJS, 1991.



[x] Vid. QUIJANO, J. M. ” Integración competitiva para los nuevos países industrializados en América Latina”, en Integración Latinoamericana, Septiembre de 1993, pp.3-12; RIOS RODRIGUEZ, H. ” La organización y la gestión aduanera en los procesos de integración”, en Integración Latinoamericana, Marzo-Abril de 1994, pp.31-38; PELKMANS, J. “Comparando las integraciones económicas: prerrequisitos, opciones e implicaciones”, en Integración Latinoamericana, Julio de 1993, pp.3-17; CARMONA, P. “Políticas de convergencia y efectos del ajuste en la integración regional”, en Integración Latinoamericana, Julio de 1993, pp.30-36; DEACON, D. y CABALLERO SANZ, F. ” Integración económica y política de defensa de la competencia”, en Integración Latinoamericana, Septiembre de 1993, pp.33-44; ELKIN, N. “Las normas internacionales del trabajo y la integración regional económica”, en Integración Latinoamericana, Noviembre de 1994, pp. 21-30; CHARLIN, R. B. ” Parámetros jurídico-institucionales de la integración latinoamericana”, en Integración Latinoamericana, Septiembre de 1994, pp. 29-32;CASTEDO, A. Z. “Competencias legales y toma de decisiones en la integración en América Latina”, en Integración Latinoamericana, Diciembre de 1993, pp. 57-75.



[xi] Por Hemisferio Occidental se debe entender el conjunto de los países que componen las Américas del Sur, Norte, Centroamérica y el Caribe.



[xii] Vid. OAS/TRADE UNIT. Toward Free Trade in the Americas. OAS, 1995, pp.3 y ss.



[xiii] Vid. OAS/TRADE UNIT. Op. cit., loc.cit.



[xiv] Vid. BALASSA, B. Teoria da Integração Econômica. Lisboa, Clássica, 1961, p. 13.



[xv] Vid. BALASSA, B. Teoria da Integração Econômica. Lisboa, Clássica, 1961, p. 13; OCDE.Intégration régionale et Pays en Development. Paris, OCDE, 1993, pp. 24 y ss.



[xvi] Hay que tener en cuenta que la ALADI sustituyó a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), establecida en 1960.



[xvii] Vid. EDWARDS, S. ” Latin American Economic Integration: A New Perspective on an Old Dream”, en World Economy, 16 (3), May 1993, pp. 317-338.



[xviii] Vid. VIGIL, F. G. “¿Coordinación de políticas macroeconómicas? Desafíos y dilemas latinoamericanos”, en Integración Latinoamericana, Agosto-Septiembre de 1994, pp.21-27; GRETSCHMANN, K. ” La formulación de la política macroeconómica y la lógica de la integración”, en Integración Latinoamericana, Agosto-Septiembre de 1994, pp.11-18.; GANA, E. ” Cooperación macroeconómica en América Latina: coordinación, convergencia y armonización de políticas”, en Integración Latinoamericana, Agosto-Septiembre de 1994, pp.3-9; HALPERIN, M. ” Política monetaria y procesos de integración en América Latina”, en Integración Latinoamericana, Diciembre de 1994, pp.3-10; GRETSCHMANN, K. ” Integración Fiscal y Monetaria: clara necesidad u oscuro deseo”, en Integración Latinoamericana, Agosto -Septiembre de 1994, pp.18-29; BARRIENTOS, E. G. ” Procesos de integración subregional y coordinación de políticas macroeconómicas”, en ICE: América Latina: balance de una década, Número 732-733, Agosto-Septiembre de 1994, pp. 131-142.



[xix] Vid. DROR, Y. ” Conducción del Estado hacia la integración”, en Integración Latinoamericana, Mayo-Junio de 1993, pp.3-9; IGLESIAS, E. V. ” América Latina: transición económica y social al siglo XXI”, en Integración Latinoamericana, Diciembre de 1993, pp.3-22.



[xx] Vid. ARAGÃO, J. M. ” La integración en América Latina: objetivos, obstáculos y oportunidades”, en Integración Latinoamericana, Diciembre de 1993, pp.45-56; DI FILIPPO, A. “Transnacionalización e integración productiva en América Latina”, en Revista de la CEPAL, 57, Diciembre de 1995, pp. 133-149.



[xxi] Vid. ROBLES, J.M. R. “Mercosur y la Unión Europea” en Política Exterior, Vol. XI, Nº 60, EPE, Nov./ Dic. de 1997, pp. 120-130; MUÑOZ, H. ” A nova integração e o acordo Chile-Mercosul”, en Política Externa, Vol. 5, Nº 2, Setembro de 1996″ pp. 59-68.



[xxii] Vid. IZQUIERDO, J. G. ” Prioridades y opciones para la integración latinoamericana”, en Integración Latinoamericana, Septiembre de 1993, pp.13-20.



[xxiii] Vid. GONZALEZ, J. A. C. ” Modernización de empresas manufactureras, comercio exterior y expectativas de corto plazo”, en Comercio Exterior, Vol. 45, Nº 8, Agosto de 1995, pp. 573-579; ONS, C. ” La promoción de la complementación económica entre empresas de la región”, en Integración Latinoamericana, Enero-Febrero de 1994, pp.3-16; BARRIENTOS, E. G. ” Procesos de integración subregional y coordinación de políticas macroeconómicas”, en ICE: América Latina: balance de una década, Número 732-733, Agosto-Septiembre de 1994, pp. 131-142.



[xxiv] Vid. DI FILLIPO, A. “Transnationalization and integration of production in Latin America”, CEPAL Review, Nº 57, December 1995, pp. 133-149.



[xxv] Vid. RODRIGUEZ PRADA, G. ” Comercio internacional y regionalización de la economía mundial”, en Boletin Económico de ICE, Nº 2557, Del 20 de Octubre al 2 de Noviembre de 1997, pp. 17-26; BANCO MUNDIAL. “Las perspectivas económicas mundiales y los países en desarrollo”, en Boletin Económico de ICE, Nº 2418, Del 27 de Junio al 3 de Julio de 1994, pp. 1719-1726.



[xxvi] Vid. CARDERO GARCIA, M. E. y SACRISTAN, C. R. ” América Latina en el nuevo entorno internacional”, en Comercio Exterior, Vol. 45, Nº 8, Agosto de 1995, pp. 573-579; LAMBERT, D. C. ” Amérique Latine: L`Ambivalence de l`Explosion urbaine”, en Mondes en Developpement, Nº 85, Tome 22, 1994, pp.53-62.



Informações Sobre o Autor

Fernando Kinoshita

Doutor em Direito Internacional e Comunitário pela Universidad Pontificia Comillas, Espanha; Professor dos Cursos de Graduação e Pós-Graduação do Centro de Ciências Jurídicas da Universidade Federal de Santa Catarina; Pesquisador do CNPq e CAPES; Consultor em Direito Público Interno e Internacional, Cooperação e Negócios Internacionais.


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